La vida,
como dice aquel libro que te gustaba a vos,
la vida, almendra, continua...
Me quede pensando en todo lo que no te dije, en todo lo que me quedó por agradecerte. La cantidad de veces que estuviste conmigo, aun sin estar a mi lado. Las sonrisas que me sacaste, las carcajadas y los abrazos... me gustaría mucho uno de esos en este momento. Cuántas veces te habré preguntado cómo se hacía para seguir adelante después de semejante perdida... ¿a quién le pregunto ahora? Me quedaron mil preguntas por hacer, diez mil cosas que contarte y un millón de abrazos para darte. Pero ¿sabes que? Ya aprendí que no tengo que enojarme, estén donde estén se encuentran bien. Aprendí que mas allá de la ausencia física siempre van a estar conmigo, vos y nuestro amadísimo Facundo. Y también aprendí que como cantabas vos, jamas se me va a olvidar tu voz, ni aunque pierda la memoria. Gracias amiga por la cantidad de lecciones de vida que me diste, por los abrazos interminables y por enseñarme a ser mejor persona. Te prometo que voy a tomar todas las enseñanzas que me diste hace unos años atrás, voy a despertarme todos los días sabiendo que tengo que vivir y que ninguna tristeza, por mas asfixiante que sea, me lo va a impedir. Lo voy a hacer por vos, porque sos mi sonrisa y mi fuerza. Lo fuiste siempre.
Ya te extraño, Camila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario