Siempre fui de esas que no sabían bien que querían, no había modelo ni prototipo que pudiera interesarme del todo. Eso si, tenia condiciones que eran completamente necesarias: Sonrisa compradora, divertido y buena persona. Pasé aproximadamente 13 o 12 años creyendo que estaba pidiendo algo imposible, siempre conocía personas que carecían de las tres cualidades juntas, no lo encontraba; a decir verdad, creo que tampoco lo buscaba. Por lo tanto nunca me decepcionaba del todo y eso hacia que caiga una y otra vez en el mismo intento con la misma persona.
Una noche bailaba sin pretender nada, sin esperar nada de nadie entonces apareciste vos. Me sonreíste, claro, me compraste inmediatamente. Acto seguido me hiciste reír. Así empezó nuestra historia atípica, una pregunta, un par de sonrisas, una promesa y acá me tenes, escribiéndole a la persona que reunió sin saberlo las tres cualidades. Sin embargo no estoy completa, seguís sumándole a mi lista cosas indispensables, cosas que solo vos tenes. Porque nunca tuve claro lo que quería, hasta que te conocí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario