Vos eras la única que me decía Chinita. Si escuchaba ese apodo sabia que eras vos, buscándome, siempre protectora y afectuosa. Se que fue Facu el que te tomó de la mano. Lo se porque lo vi de nuevo, lleno de luz, como estabas vos. Me sorprendió verte sonriendo, igual que sonreía él en su momento. Una sonrisa radiante te cubría por completo y supe que no tenia que llorarte: te estabas yendo en paz. Hace unos meses te tenía conmigo, ahora estas mucho mas cerca, en mi pecho. Formas parte de mi alma y de mi cuerpo. Formas, como lo hiciste siempre, parte de mí.
Hablar de vos ya no me genera tristeza. Ahora siento un amor increíble, un amor que me mantiene con vida. Y no solo eso, este amor que te tengo me mantiene con la fuerza suficiente para enfrentar todo lo que se me presente. Y te siento tan, pero tan cerca, que es como si de alguna manera no me dejases entristecer. Cierro los ojos y te siento volar, no puedo creer que hayas tenido que irte tan lejos para poder sentirte tan cerca. Pero estas acá. Y lo sé porque no te fuiste, extrañamente en el fondo de mi alma siento que acabas de llegar.
Hasta siempre, querida Camilinda.
Te amo en presente. Y para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario