Mi corazón dio un vuelco, tropezó y cayo de boca. Pasado el primer susto, mi corazón se puse en pie, se sacudió el polvo, respiro hondo y anuncio:
-Yo lo quiero a él. Quiero estar con él.
Me refiero, literalmente, a que fue mi corazón el que lo dijo aunque hablara por mi boca. Yo note perfectamente esa escisión tan extraña, y mi mente salio de mi cuerpo durante unos instantes se volvió asombrada hacia mi corazón y le pregunto en voz baja:
-De verdad queres eso?
-Si- respondió mi corazón-. Si que quiero.
