Siempre había sido una chica dura. De las que abría los ojos a sus amigas cuando se enamoraban de un chico que no les convenía. De las que decía que nunca aguantaría ciertas cosas.
Y ahora el chico al que tiene la mala suerte de querer cree que el desinterés es amor, y que los besos son amor.
De alguna manera lo dejó. Pero ahora, cuando lo echa tanto de menos, cuando piensa que quizá las cosas buenas superaban las malas... Que él era así y que la quería como era. Y, sobre todo, cuando piensa en que para qué sirve el orgullo sino para evitarnos vivir momentos inolvidables… entonces… Entonces le gustaría no haber sido consecuente, sino una idiota más de las que se tapan los ojos cuando no les gusta lo que ven.
viernes, 25 de marzo de 2011
Es que no puedo hablar de ella como si fuera una pelusa cualquiera porque definitivamente esta era una de aquellas especiales. Había conocido muchísimas y todas eran similares, pero esta, esta era increíble. Ni siquiera se si mas suave o mas gris o mas pelusa, en realidad no hubo nunca un adjetivo que la defina a la perfección porque la pelusa por si sola era lo que se dice imposible: perfecta. A veces la busco desesperada adentro mio, en mi ombligo, la busco porque la quiero acariciar, la quiero ver volar... entonces me doy cuenta en seguida que no estoy hecha para llevarla conmigo, de que pelusas como esas no se encuentran en cualquier ombligo y ahí caigo en la cuenta de que la pelusa no tiene absolutamente nada que ver, es mas una cuestión de ombligo, cuerpo, persona, alma. Quien sabe no? Quizás sea solo una cuestión de amor.
martes, 22 de marzo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011


"Siempre hay que hacerle caso al corazón, ir donde él te lleve. Confiar en él. Lo difícil de hacerle caso al corazón es lo que la gente olvida mencionar: que a veces el corazón nos lleva a lugares a dónde no deberíamos ir, a lugares tan aterradores como atrayentes. Y a veces el corazón nos conduce a lugares que nunca pueden llegar a un final feliz. Y eso ni siquiera es lo más difícil. Lo más difícil es que al hacerle caso al corazón dejamos lo normal y vamos a lo desconocido. Y cuando lo hacemos no podemos regresar."
jueves, 10 de marzo de 2011
Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma, de la más simple, de la más cobarde sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: El no está.Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Plaf.
Todavía me acuerdo la primera vez que somatice. Me acuerdo que tenia muchas cosas que no decía y las iba acumulando en rinconcitos seguros para que no puedan escaparse, vos me decías que estaba mal y que en algún momento todos los rincones iban a ser descubiertos. Tenia mucha fiebre y un dolor terrible, cuando me llevaste al medico me dijeron que tenia anginas y yo me di cuenta enseguida que no eran anginas, para nada... era todo lo que tenia guardado esperando para salir a la luz.
domingo, 6 de marzo de 2011
Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado dos años. Toda una vida. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Arañándome las mejillas, pidiendo ayuda a las estrellas. Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, por la esperanza de encontrarla otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. Por Hydra, Perseo, Andrómeda... Y abajo, hasta llegar a Casiopea. La primera estrella a la derecha y después todo recto, hasta la mañana. Y otras muchas. Y a todas les preguntaba: <<¿La habéis visto? Por favor... He perdido mi estrella. Mi isla, que no existe. ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién?>>. Y a mi alrededor, ese silencio de esas estrellas entrometidas. El ruído molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe. Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.
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